Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta

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¡No faltaba más! En estos tiempos modernos día a día, casi minuto a minuto y muy frecuentemente en las redes sociales nos están dando pautas sobre qué hacer o cómo hacerlo para conseguir algo en particular, ¿quieres bajar de peso? sigue esta receta de jugo de verduras y en una semana verás resultados milagrosos. ¿Estás en persecución de tu media naranja? sigue estos diez pasos infalibles para conquistar a la damisela en apuros… y encima de todo ahora te ponemos semejante título tan rimbombante “Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta” como para tratar ¿de qué? ¿será acaso una guía espiritual? ¡Lo que faltaba!

No, definitivamente no se trata de una más de esas guías de cómo hacer qué, es más una noble y desinteresada sugerencia que tenemos aquí #Enmoto para ti, siempre y cuando cumplas con los siguientes requisitos:

a) Que ames las motos obviamente

b) Que te guste untarte las manos de grasa (y esto no implica haber hecho un cursillo técnico de mecánica de motocicletas, basta solo con que no seas de esos/as pupys a quienes no les gusta verse con las manos engrasadas)

c) Que tengas inclinación por los viajes en moto

y d) Que te guste la lectura más allá, mucho más allá de los memes que publican en redes sociales.

Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta es un libro inspirador para quien reúna estas cuatro características, fue escrito en 1974 por el novelista norteamericano Robert M. Pirsig y con el paso de los años llegó a convertirse en material obligado de lectura para los amantes de las dos ruedas y las cuestiones metafísicas de la vida.

El libro, que fue inicialmente rechazado por 121 editoriales antes de su publicación, llegó a vender 5 millones de copias a nivel mundial, lo que le ha dado el récord, no sabemos si envidiable o no, de ser el Best Seller que más veces fue rechazado antes de convertirse en un éxito de ventas.

La historia del libro trata de manera ligeramente autobiográfica (si es que se puede usar semejante terminología), sobre el viaje de diecisiete días que lleva a cabo junto a su hijo Chris en un recorrido a lomos de una BMW desde Minnesota hasta el norte de California y durante el que el autor entremezcla su propia historia, en tiempos en que fuera diagnosticado con esquizofrenia, con el aspecto esencial del mantenimiento de una motocicleta que en aquella época, hace ya 43 años, hacía parte intrínseca del viaje.

Para el autor la dedicación y el tiempo que le exigía su moto en aras de poder mantener un rendimiento como debía ser, era de cierta manera una analogía al arte de vivir, enfrentar los propios demonios y los que llegaban de cuenta de las situaciones adversas del día a día de la carretera, algo que fácilmente puede entender quien quiera que cumpla con los requisitos a y b mencionados anteriormente.

El libro no es sencillo de leer pero justifica plenamente el tiempo invertido, por eso nos atrevemos a recomendarlo en este espacio y por eso también el apartado d debe ser elevado a la X potencia, no esperes una lectura ligera porque no vas a completar ni el prólogo ni siquiera.

Luego nos cuentas si valió la pena o no la recomendación.

Daniel Velandia

A Daniel las motos le llegaron a la cuna cuando su viejo, en lo que hoy sería considerado el más estúpido acto de irresponsabilidad, lo cargaba cobijado entre la chaqueta para llevarlo de Ibagué a Bogotá sobre una Moto Guzzi o una BMW. De esos viajes quedó algo grabado en lo más profundo de su esencia, al punto que a pesar de haber empezado tarde con las motos, hace unos 16 años, ha dedicado su energía a sacarles el máximo provecho trabajando como probador para ensambladoras, redactor para varios medios del gremio y llegando al punto de embarcarse en un viaje en una Pulsar hasta la India, experiencia de la que resultó metido en el tema de enseñarle a otros lo aprendido y de seguir escribiendo sobre lo único que conoce: andar EnMoto.